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Por
/ By Diego Arraigada
Fig.1
Fig.2
Fig.3

Fig.4

Fig. 5

Fig. 6
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Las casas de pueblo
de Gerardo Caballero
1
Existen en el paisaje propio del campo y de los pueblos del interior ciertas
casas con fachadas de una simplicidad absoluta, casi siempre anónimas
y antiguas, muchas veces sin siquiera revoque. Existen también
ciertas construcciones utilitarias diseminadas en la vastedad de la geografía
cuya sabia y precisa materialización nos seduce profundamente.
En estas casas y estas construcciones no se halla el menor indicio de
algo pretencioso y no existe exhibicionismo alguno. Sin embargo transmiten
una belleza y orgullo que nos conmueve: el de ser lo que son.
2
Las tres obras de Gerardo Caballero que se publican en este número
comparten las características de estar ubicadas en pueblos o zonas
rurales de la Argentina y de ser viviendas. Esta clasificación
(como toda clasificación) es sospechosa de arbitrariedad, pero
creo que en este caso puede ser útil para arrojar una nueva luz
sobre la interpretación de su obra y las arquitecturas de estos
paisajes. Dentro de los trabajos que comparten estas características
se pueden incluir (en orden cronológico) la Casa Barbero (1983)
y el Quincho Puricelli (1991) (junto con Ariel Giménez), y las
casas Serra (1999), Moriconi (2003), Colmegna (2003) y Frittegotto (2003)
(junto Maite Fernández y Gerardo Bordi).
Alejandro Lapunzina ha caracterizado su obra como dotada de "realismo
poético", entendiendo el mismo como la "evaluación
precisa de las condiciones (los límites, posibilidades y condicionantes)
en las cuales el hecho arquitectónico ha de insertarse" sumado
a "una poesía que se desarrolla entre líneas, en los
intersticios del proyecto, basándose y manifestándose en
las relaciones que este plantea entre ciertas cosas, concretas o abstractas,
reales o imaginarias, físicas o mentales" (Alejandro Lapunzina,
El realismo poético de Gerardo Caballero)
Dentro de este marco interpretativo, la arquitectura de Caballero ha evolucionado
incorporando cada vez con mayor sensibilidad e inteligencia aspectos accidentales
y contingentes de la realidad específica en la que se inserta,
e incluyendo tal vez en menor medida referencias a contextos abstractos
e idealizados. Como resultado, su obra se ha ido dotando paulatinamente
de una poética donde modestas causas producen efectos arquitectónicos
memorables.
3
La Casa Barbero [figuras 1] es la primer obra de un arquitecto por entonces
recién recibido. Tiene cubierta plana, geometrías puras
e influencias directas de las arquitecturas difundidas en medios académicos
de aquellos años. La intromisión de la "realidad"
en la obra aparecía entonces como la concesión ante de los
clientes de utilizar ladrillos vistos en vez de revoque pintado de blanco.
Ocho años después, el Quincho Puricelli (también
con Ariel Giménez) [figuras 2] evidencia el profundo crecimiento
intelectual que Caballero experimentara a su regreso al país luego
de experiencias laboras y académicas en el exterior. Paradójicamente,
(y esto es un rasgo de inteligencia) su contacto con arquitecturas extranjeras
no produce una adhesión a temáticas globalizadas sino que
se traduce en una innovadora síntesis de conceptos universales
que reinterpretan condiciones referidas a la cultura, tecnología
y paisaje locales. Este pequeño pabellón de volumetría
pura y arraigado al suelo abandona la cubierta plana en favor de una cubierta
parabólica de perfiles rolados cuya forma remite a estructuras
agrícolas propias de la llanura y que (en palabras de Caballero)
"se relaciona más con la inmensidad de la pampa que con su
emplazamiento concreto, elaborando así una idea de paisaje y lugar".
Lejos de asociarse a preconceptos constructivos, la resolución
de la cubierta supuso un desafío creativo en la justa medida del
proyecto que fue resuelto con gran elegancia y precisión. Al mismo
tiempo que desacraliza el estereotipado pabellón miesiano, su cubierta
y su relación poética con el paisaje cultural de nuestra
pampa singulariza esta pequeña obra. El Quincho Puricelli dialoga
con esa tradición de la arquitectura de reinventarse en pequeños
edificios innovadores y trasciende su contexto inmediato para relacionarse
con el contexto mas amplio de la historia de la arquitectura.
Otros ocho años después, la Casa Serra [figuras 3] representa
una nueva evolución proyectual, con libertades y hallazgos arquitectónicos
insinuados en proyectos anteriores. En este caso, el edificio es también
un volumen singular aunque formal y perceptivamente más complejo,
con situaciones de acceso y recorridos sorpresivas y sutiles. En vez de
llegar a la complejidad a través de conocidas estrategias de agregación,
este proyecto logra su riqueza de relaciones con movimientos de los muros
en planta lo suficientemente libres y lo suficientemente contenidos para
generar en un terreno rectangular una diagonal construida entre las medianeras
y una diagonal visual que atraviesa la casa entre en el jardín
y el patio trasero. Desaparece la línea paralela como recurso geométrico.
La cubierta inclinada siempre hacia un lado genera en su encuentro con
las geometrías oblicuas de la planta resultados inesperados y se
inicia, con este proyecto, una búsqueda por descubrir nuevas posibilidades
arquitectónicas del infinitamente repetido techo inclinado y los
muros de ladrillos vistos.
Más cercana en el tiempo, la ampliación de la Casa Moriconi
[figuras 4] abraza sin excusas las particularidades y contingencias del
proyecto. Caballero evita concientemente un contraste demasiado obvio
entre lo viejo y lo nuevo, y produce una revitalización general
de una casa que carecía de valor arquitectónico para obtener
un resultado de conjunto superador. Operando casi como un buscador de
oro y un orfebre a la vez, realiza una lectura minuciosa de lo potencialmente
valioso en lo existente para luego modificarlo, adicionando lateralmente
un nuevo volumen que aloja el programa requerido y se extiende hasta la
medianera, y colocando por el otro lado un elemento liviano de madera
que levita sobre la casa y provee una galería en el patio. El nuevo
volumen es un apéndice que crece centrífugamente, recordando
la noción física de algo que se expande hacia afuera. Las
líneas de la cubierta que lo definen son oblicuas tanto en planta
como en corte, produciendo una distorsión de su perspectiva que
lo diferencia de la casa original. Pero la verdadera sutileza arquitectónica
de Caballero se evidencia aún más en la extrañeza
que causa la provocadora distorsión de elementos conocidos como
el dispositivo para iluminar el pasillo que -más que una ventana-
es un túnel de luz que orada el volumen y llega a la fachada.
En la Casa Colmegna [figuras 5] reaparece el tema de la ampliación
y, por lo tanto, de la relación entre las preexistencias y lo adicionado.
Este proyecto de entorno rural es aun más modesto que el anterior,
pero de no menor intensidad. En planta, la geometría de la casa
acompaña "el recorrido que diariamente hacen los propietarios
entre el galpón y la casa"...y hace pensar en una suerte de
"surrealismo" arquitectónico que postulara una realidad
única entre el mundo concreto de lo físico y el mundo intangible
de las memorias y las costumbres de las vidas de quienes lo habitan.
La Casa Frittegotto [figuras 6] no es estrictamente una ampliación
pero parece tal. Porque ¿qué es cada nuevo proyecto sino
una "ampliación" de un lugar, donde nunca se empieza
por una tabula rasa?. Con la misma sensibilidad estética ya vista
en la Casa Serra, la geometría de la planta se relaciona, evoluciona
y se acomoda entre tapiales, árboles y casas vecinas existentes
con soltura y madurez, para generar un resultado formal y funcional único,
dotado además de un lúcido sentido común. El proyecto
es un material maleable, literalmente informado por el contexto, casi
como un volumen primitivo que es afectado por las múltiples condiciones
físicas y perceptivas que el arquitecto ha sabido leer e interpretar
sin prejuicios. La cubierta es ahora un único plano inclinado (reforzando
la idea de volumen único), cuyo punto mas alto se da sobre la calle
generando una alta fachada de ladrillos vistos que toma su materialidad
de las austeras casas vecinas. Su punto mas bajo se encuentra volcado
hacia el patio interior, haciéndolo domestico y amable. Su resultado
formal posee la ambigüedad de ser algo que emerge por sí mismo
pero que a la vez obedece a un sutil control externo, generando una tensión
que hace que el sitio y la obra resuenen entre sí.
4
Caballero debilita concientemente su presencia de "arquitecto que
se expresa a través de sus obras". En cada uno de sus trabajos
esta implícita la noción de que el proyecto de arquitectura
no es el vehículo para que el arquitecto se exprese sino que es
el vehículo para que el lugar y la arquitectura misma se expresen.
Nada mas elocuente que sus croquis de proyecto, que nunca son imágenes
formales preconcebidas sino la más íntima expresión
de mapas de pensamientos haciéndose realidad. Pero aunque que en
su obra no existe interés en exhibicionismo gratuito alguno, también
es verdad que su condición de singularidad las hace imposibles
de pasar por alto.
De acuerdo a Walter Benjamin la arquitectura se experimenta colectivamente
en un "estado de distracción", con su uso cotidiano y
percepción sensorial. Si bien cualquier obra de Caballero parece
reflejar lúcidamente esta observación, no es menos cierto
que una mirada atenta y detenida encontrará en ella infinitos descubrimientos
y significados: es una obra fundamentalmente discreta y sensual pero que,
en el caso de ser analizada y descubrir sus motivaciones, produce en el
observador una profunda felicidad intelectual.
5
Luego de una exposición para un concurso docente le escuche responder
a Caballero (ante la redundante pregunta de un jurado sobre el rol de
las técnicas locales en su obra y su enseñanza de arquitectura):
- "y... yo creo en eso de pinta tu aldea y pintarás el mundo".
El significado de la cita de Tolstoi había sido tan evidente en
su exposición previa, que noté que respondía casi
con el leve fastidio que provoca tener que repetir lo mismo que ya se
ha dicho antes de otros modos. ¿Por que le incomodaba tener que
hablar de su trabajo de una manera tan obvia y directa? Porque lo que
Caballero desarrolla intuitivamente en su labor es justamente lo opuesto.
Lo poético de su obra es decir las cosas más sencillas siempre
de un modo distinto, revelador y antes no dicho, de manera tal que parezcan
dichas por primera vez.
6
Existen en el campo y en los pueblos del interior (como en casi todos
lados) infinitos matices que están allí a la espera de arquitecturas
capaces de dotarlos de nuevos sentidos.
El mérito mas grande de la obra de Gerardo Caballero es el de haber
desarrollado un campo de sensibilidad arquitectónica inédito,
que se nutre tanto de la realidad más particular y especifica de
un lugar como de conceptos universales y eternos, en una constante y sutil
evolución estética que se desarrolla en todos los niveles
de su producción.
Diego Arraigada*. Rosario, Argentina, Marzo 2006.
*Diego
Arraigada nació en Rosario en
1972.
En 1999 obtuvo el titulo de Arquitecto en la Universidad Nacional de Rosario,
Argentina y en
2003 el Master of Architecture en University of California, Los Angeles
( USA).
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Gerardo
Caballero's Town Dwellings
1
In the typical landscape of the countryside and provincial towns of Argentina,
there are certain houses which have facades of absolute simplicity. Most
of them are ancient and anonymous. Quite a few of them do not even have
cladding. There are also certain utilitarian constructions whose wise
and precise materialization is deeply enticing. They are scattered in
the vastness of the geography. In these houses and in these constructions
there is no single trace of pretentiousness nor exhibitionism. However,
these houses and constructions transmit a moving beauty and pride, which
consists of being exactly what they are.
2
The three works belonging to Gerardo Caballero that are published in this
issue have in common the fact that they are located in towns or rural
areas of Argentina, and that they are dwellings. This classification is
likely to be arbitrary, which is probably the case in any kind of classification.
However, I believe that in this case, my classification might serve to
shed some light onto the interpretation of Caballero's work and the architecture
of these landscapes. Among the works that share these characteristics,
the following are to be mentioned (in chronological order): Casa Barbero
(Barbero House), (1983), and Quincho Puricelli (Puricelli Shed) (1991),
which were designed together with Ariel Giménez, and Casa Serra
(Serra House) (1999), Casa Moriconi ( Moriconi House) (2003), Casa Colmegna
(Colmegna House) (2003) and Casa Frittegotto (Frittegotto House) (2003),
which were designed together with Maite Fernandez and Gerardo Bordi.
Alejandro Lapunzina has considered Caballero's work to be endowed with
"poetic realism", which he defines as " the precise evaluation
of conditions such as limits possibilities and conditioners in which the
architectural work is going to be inserted" as well as "a poetry
that evolves between the lines and out of the interstices of the design,
lying and expressing itself in the concrete or abstract, real or imaginary,
physical or mental relationships that certain things have among themselves."
( Alejandro Lapunzina. Gerardo Caballero's Poetic Realism)
Within this interpretative framework, Caballero's architecture has gradually
evolved by both incorporating, with more and more sensitivity and intelligence,
accidental and contingent aspects of the specific reality into which it
inserts, and by including , probably in a lower scale, references to idealized
and abstract contexts. As a result, Caballero's work has been slowly enriching
itself with some poetry in which modest causes produce memorable architectural
effects.
3
Casa Barbero ( Barbero House) is the first work of an architect who was
at that time recently graduated. It has a flat roof, pure geometry and
direct influences of the most well-known architectures of those years.
Back then, the insertion of "reality" in Caballero's work seemed
to be mere compliance with his clients to use face-bricks instead of white-
wash.
Eight years later, Quincho Puricelli (Puricelli Shed), which was designed
together with Ariel Ramirez, reveals the great intellectual growth that
Caballero underwent after having had work and academic experiences abroad.
Paradoxically, and this is a fetaure of Caballero's intelligence, his
contact with foreign architectures does not show adherence to globalized
issues, but rather emerges into an innovative synthesis of universal concepts
that reinterpret conditions concerning culture, technology, and local
landscapes. This small pavilion of pure volume, which is deep-rooted to
the ground, uses a parabolic roof with veered sections, instead of a flat
roof, which reminds us of agricultural structures that can be seen all
along the Argentine prairies, and which - quoting Caballero- "relates
better to the immensity of "the pampa" than to the actual setting
of the work; thus creating an idea of landscape and place." Far from
being a constructive pre-conception, the choice of the roof meant a creative
challenge in total accordance with the project, which was sorted out with
elegance and precision. This work minimizes the sacredness of the stereotyped
Miesian Pavilion. Its roof and its poetic relationship with the cultural
landscape of our prairies turn it into something unique. Quincho Puricelli
establishes rapport with the architectural tradition of re-inventing itself
in small innovative buildings, and it goes beyond the limits of its immediate
context to embrace the wider context of architectural history.
Other eight years later, Casa Serra (Serra House) represents a new evolution
in design. It shows the freedom and architectural findings implied in
previous designs. In this case, the building is also a single volume,
though a bit more formal and visually more complex, with surprising and
subtle access situations and paths. Instead of reaching complexity through
already known addition strategies, this design achieves its wealth of
relationships with wall movements in plan. These movements are both free
enough and tight enough to generate on a rectangular piece of land a diagonal
built among the party walls and a visual diagonal that crosses over the
house between the garden and the backyard. The parallel line is no longer
used as a geometrical resource. The one-sided sloping roof meeting the
oblique geometries in plan results into something totally unexpected.
This project starts the search for new architectural possibilities of
the oft-repeated sloping roof and face-brick walls.
Closer in time, the enlargement of Casa Moriconi (Moriconi House) holds
without excuses the particularities and contigencies of the project. Caballero
makes a conscious effort to avoid the contrast between what's old and
what's new. He revitalizes a house that lacked architectural value, and
obtains a comprehensive result of surpassing characteristics. Just like
a gold prospector or a goldsmith, first Caballero thoroughly reads the
valuable potentiality of the existing building. He then changes it by
laterally adding a new volume that reaches the party wall, and by placing,
on the other side, a light wooden element that levitates over the house
providing a veranda in the yard. The new volume is an appendix that grows
with centrifugal force, reminding us of the physical notion of something
that moves away from the center. The lines of the roof of the new volume
are oblique both in plan and in section. This changes the perspective
of the new volume, differentiating it from the original house. But Caballero's
true architectural subtlety lies in the amazing distortion of already
known devices, such as the device he uses to light the pathway, which
is not exactly a window, but rather a light tunnel that involves the whole
volume and reaches the front of the house.
In Casa Colmegna (Colmegna House), Caballero resorts to enlargement once
more. There is evidence of the relationship betwen what's preexisting
and what's added. In plan, the geometry of the house accompanies the "dwellers'
daily path from the storehouse to the house" ... and makes us think
of a kind of architectural surrealism which might postulate one and only
reality between the concrete and physical world and the intangible world
of the memories and costumes of the dwellers.
Casa Frittegotto (Frittegotto House) is not exactly an enlargement, but
it looks like it. Because... isn't it a new project an "enlargement"
of an existing place, in which nothing starts from a tabula rasa? With
the same esthetic sensitivity displayed in Casa Serra, the geometry in
plan relates to, evolves from, and accomodates between mud walls, trees
and existing neigboring houses with ease and maturity, producing a unique
formal and functional result with lucid common sense. The project is a
malleable material, literally informed by the context. It is just like
a primitive volume affected by the multiple physical and perceptive conditions,
which the architect has read to the letter and interpreted without prejudice.
Reinforcing the idea of a unique volume, now the roof is one sloping plane,
whose highest point overlooks the street, thus creating a high facade
of face-bricks, which acquire their materiality from the neighboring houses.
The lowest point of the roof is inclined over the indoor patio, turning
it into a kind and agreeable place. The formal result is the ambiguiety
of being something that emerges by itself but at the same time abides
by the subtle external control, creating a tension that makes the site
and the work resound between themselves.
4
Caballero consciously weakens his presence of "architect that expresses
himself through his works." In each of his works there is one implied
notion, which is that the architectural project or design is not a vehicle
for an architect to express himself, but rather a vehicle for the place
and architecture to express themselves. To prove this, nothing more eloquent
than his sketches, which are never preconceived formal images but rather
the intimate expression of thought maps coming to life. Though in Caballero's
work there is no interest in exhibitionism, it is also true that its strangeness
makes it impossible to overlook it.
According to Walter Benjamin, architecture is experienced collectively
in a state of "absent-mindedness", by its everyday use and sensory
perception. Even though Caballero's work seems to reflect Bejamin's idea,
an attentive and lengthy look at his work will find infinite meanings
and discoveries. Caballero's work is basically discrete and sensual, which,
if analized, produces great intellectual happiness.
5
Once, after a lecture in a teaching contest, I heard Caballero answer
the redundant question of a jury about the influence of local techniques
on his work and on his teaching of architecture: " I ... I believe
in that idea of paint your town, and you'll paint the world." The
meaning of Tolstoi's quotation had been so evident in his previous lecture,
that I noticed he answered with that feeling of slight anger that produces
having to repeat the same thing one has said before in a different way.
Why was he annoyed to talk about his work in such an obvious and direct
way? Because what Caballero intuitively develops in his work is just the
opposite. What's poetic about his work is to say the simplest things always
in a different, revealing way, so that they seem to be said for the first
time.
6
In the countryside and provincial towns ( just like in any place) there
are infinite shades awaiting for architectures capable of endowing them
with new meanings. The most important merit of Caballero's architecture
is to have developed a completely new field of architectural sensitivity
that nurtures itself from the most particular and specific reality of
a place as well as from the universal and eternal concepts, in a never-ending
and subtle esthetic evolution that develops in every level of his production.
Diego Arraigada*. Rosario, Argentina, March 2006.
*Diego Arraigada was born in Rosario in 1972.
In 1999, he graduated as an architect from the National University of
Rosario, Argentina.
In 2003, he received a Master Degree in Architecture from University of
California, Los Angeles, USA.
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